PREGUNTAS


Sales fuera y viene uno
que parece perdido
y te pregunta;
andas después
unos pasos y otra
-también perdida-, te inquiere de nuevo;
más tarde otra persona,
y otra que parece
extranjera aunque hablando tu misma
lengua; y así no hacen más
que preguntarte
como si tú supieses
dónde vives, qué calles
circundan el lugar,
cómo se llama todo
lo que hay alrededor;
en fin, como si tu
conocimiento
alcanzase el saber de todas
las cosas, como si las cosas fuesen
tu saber. Pero sólo
tienes palabras
y no sabes y sales.

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