CHOCOLATE EN TAZA
Espera el chocolate recién hecho
los churros y las porras
aún calientes.
Parece un día raro de santificación
monótono, sin prisa
sin jolgorio, sin nada que le impida
ser cualquiera, cualquier
día posible, otro más.
Así van sucediéndose los días:
con calma, con disputas
con los negros presagios y blancas azucenas
con minúsculas gotas y grises nubarrones.
Espera el chocolate y nada más
y ya es bastante.
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