PALIMPSESTO


Primero se ha de doblar el pliego por la mitad, después nuevamente por la mitad, y otra vez, y otra vez más. Hay que hacer tantos dobleces como uno esté dispuesto a doblarse o doblegarse. En ningún momento se ha de cortar ni rasgar ninguno de los dobleces -entre otras cosas porque no serviría de nada-. Hay que ajustar bien los pliegues, aunque bien mirado tampoco es tan importante, tan sólo es una cuestión de estética o de euritmia, sin más. Hay que dejar, eso sí, un tamaño adecuado para que posteriormente se pueda visualizar bien lo borrado en la tersa superficie del pliego.

7